martes, 27 de octubre de 2009

Estamos condenados a SER LIBRES

He sido arrojada/o al mundo, y esta es la facticidad, el estado de yecto. No elegí nacer, ni siquiera nacer con determinado sexo biológico o en determinadas condiciones sociales, etc. Sin embargo una vez arrojada mi condena es la libertad.
En el hombre, la existencia precede a la esencia. Esta preeminencia de la existencia, significa que el Dasein, el ser ahí que en cada caso somos nosotros mismos, no es un ente de caracteres fijos. No es un “qué”, es decir algo que puede ser definido como en el caso de una mesa o un árbol o cualquier otra cosa. Porque el ser del Dasein es algo que siempre se pone en juego, es un “quién”.
No poseemos una esencia, una naturaleza humana que nos determine, nuestra realidad empieza por ser nada, porque no hay Dios para concebirla, ni un cielo de valores que nos garantice nuestras elecciones.
Somos poder ser y por esto, lo que somos depende de posibilidades, sobre las cuales solo nosotros/as cada uno y en cada caso decidimos, sin la esperanza de que los otros actúen de la misma manera o que nuestras elecciones tengan éxito, pues no poseemos una naturaleza común.
“Quién soy reside en el como de mi existencia”. Me anticipo proyectando posibilidades, que tampoco están reveladas, de tal suerte que el sentido de mi vida, no me lo da ni Dios, ni una naturaleza, ni ninguna determinación, sino yo misma/o a partir de mi proyecto. Proyecto que está atravesado por un no, pues toda elección tiene como anverso una exclusión. No puedo ampararme en justificaciones de orden interno, o externo para mis elecciones. La única justificación válida es que es mi elección.
No nacemos cobardes o héroes, sino que es en mi acción donde me hago cobarde o heroína. El sentimiento se revela en la acción. No hay sentimiento interno sin exterior. Me quedo sin excusas, no hay determinismo que valga eso es mala fe .
“Tengo que hacerme a mi misma”, estamos desamparados, solos, y esta es nuestra desesperación. Todo ser humano empieza por existir, surge en el mundo y será como cada uno se ha hecho a sí mismo. Esto me hace responsable por mí y por la humanidad. Cuando me elijo, de alguna manera legislo, contribuyo a crear la imagen del hombre como debe ser. “El hombre se hace no está todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral”
De todos los seres vivos, el ser humano es el único conciente de su finitud. Enfrentarnos a la muerte es enfrentarnos a la nada que somos, es un desgarrarse y esta es nuestra angustia. La muerte es nuestra posibilidad más propia, no podemos escapar de ella, pero nunca podrá ser experimentada como “realidad” en cada uno, mientras existimos. Ella es la posibilidad de la imposibilidad de toda otra posibilidad. Sin embargo es la conciencia de esta nada, la anticipación de la muerte, la que abre el juego a mis posibilidades y nos anima a prescindir del resultado.
Somos sujetos únicos, que nos constituímos como un yo frente a un tu. Nuestra subjetividad, no es la cartesiana, autofundada sin intervención de otro, sino que es en el doble reconocimiento donde nos constituímos como sujetos, fente a otro sujeto que nos reconoce. Es entonces que mi libertad, incluye la libertad de los otros. Esto es el reconocimiento. Estoy obligada/o a querer al mismo tiempo que mi libertad, la de los otros. “No puedo tomar mi libertad como fin sino tomo la de los otros como fin”.
No podemos evitar elegir, aún creyendo que no optamos, estamos eligiendo por no elegir optar, no podemos escaparnos. La libertad es nuestra condición ontológica .
Nuestra elección moral la podemos comparar con una obra de arte. Somos los creadores de nuestra vida, y así como los valores estéticos de un cuadro se ven solo finalizada la obra, lo mismo sucede con nuestra vida en el plano moral.

“No hay muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural, puesto que su sola presencia pone en cuestión el mundo. Todos los hombres son mortales: pero para todos los hombres la muerte es un accidente y, aún si la conoce y la acepta, es una violencia indebida.”


Veronica Lamberti

No hay comentarios:

Publicar un comentario